rrHH a Contracorriente

El “Empleado Tóxico” no existe, es un mito.

El pasado 27 de octubre tuve la suerte de que el Club de Lectura de Alternativas Lingüísticas, de Los Alcázares, me invitara a un encuentro con lectores de #DePaletoaYoutuber en su cálida cafetería.

Fueron dos horas y pico de preguntas, críticas, debate…me metieron mucha caña, fue una auténtica delicia de tarde, de las que no se olvidan. Unas personas estupendas. El caso es que durante el debate tomó protagonismo mi profesión, ya que a varios de ellos les llamó la atención la presentación que hay de mí en una de las solapas del libro: rrHH a contracorriente, preocupado por cuidar a nuestros empleados como los clientes más importantes. No tardaron en pasar a decirme la retahíla de argumentos que siempre escucho ya sea en consultorías o formaciones:

  1. Eso aquí en Murcia (o Alicante, o cualquier lugar de España), es imposible.
  2. Los empresarios explotan a los empleados, de eso dependen los beneficios. El papel de RRHH es el de posibilitar esto.
  3. Las nuevas políticas de RRHH solo sirven para empresas como Google o similares.

Una de las lectoras me contó que en su anterior empresa cuando se iba el jefe el equipo dejaba automáticamente de trabajar, y como ella no lo hacía sus compañeros le decían: ¿es que vas a heredar la empresa?

Por supuesto no voy a negar la realidad. Que queda mucho, muchísimo trabajo por hacer es una evidencia, y que existen demasiadas empresas que son un horror también es cierto. Pero no es menos cierto que la 4ª Revolución industrial, las Redes Sociales, las nuevas generaciones de profesionales que viene y la necesidad de gestionar este nuevo talento ha iniciado un camino sin retorno hacia una nueva manera de trabajar y entender la empresa: más humana, más sostenible y más rentable. Y que quien no se monte en el barco desaparecerá tarde o temprano.

Después de las aportaciones de este encuentro, repasando mi experiencia de años y la nueva que estoy adquiriendo al colaborar con otras empresas me lleva a dos conclusiones:

  1. Los empleados tóxicos no existen (o son muy residuales)
  2. La parte de “abordar los frenos” es la clave de cualquier proceso de transformación hacia una cultura digital.

Mi experiencia en Conexión Cultura

Cuando comencé  allá por 2008 me encontré un equipo de profesores con un alto nivel de rotación y absentismo, de los cuales los RRHH tradicionales, desde una postura cómoda y clasista no dudarían en calificar como “tóxicos”. Pues no. La labor de cualquier profesional de rrHH es entender y escuchar a su equipo para hacerse una idea de los porqués. En este caso en particular, me puse manos a la obra para conocer las razones. Entrevistas personales, de grupo, encuestas anónimas… me dieron la respuesta muy rápidamente: los profesores no entendían el papel de la empresa en su trabajo para el ayuntamiento. Un equipo de casi 200 profesores, que trabajaban en Centros Culturales del Ayuntamiento de Murcia dando sus materias, entendían que la empresa (que era adjudicataria mediante concurso público del servicio) no aportaba valor al proceso, solo colocaba personas, como una ETT, una intermediaria. Y aunque yo discrepara, lo importante era que su percepción era esa, lo que con razón les disgustaba y desmotivaba. No es cuestión de quién tiene la razón, sino de cómo percibimos la realidad.

Una vez hecho el diagnóstico, nos pusimos manos a la obra: Nuevo plan de comunicación interna, políticas de promoción interna en otros proyectos de la empresa, ayuda y promoción desde la organización y sus redes sociales de los proyectos personales de nuestros profesores (la mayor parte artistas), conciliación de vida laboral y familiar en la medida de lo posible, establecimiento de valores y fijación de criterios para el reclutamiento, digitalización de procesos…

Ni que decir tiene que en vez de gente feliz y contenta por los cambios me encontré mucho escepticismo al comienzo, y mucha reserva por si era algún truco. De hecho, este escepticismo me lo he encontrado en casi todas las empresas que me han pedido que las acompañe en un cambio digital, y en algunos casos he notado un rechazo bastante fuerte. Mi trabajo en esta primera etapa consiste en romper la barrera mental, derrotar al miedo a las nuevas herramientas y a dejar de hacer las cosas como se han hecho siempre. Y sobre todo, doblegar la percepción de que es imposible un acuerdo entre partes, que empresario y empleado no tienen que ser como el PP y el Govern…Me encanta destrozar esquemas adquiridos tras largos años de hacer lo mismo. Y no sabéis la satisfacción cuando el equipo (empresarios-empleados) ven que funciona. Que no hace falta ser Google o Netflix para tener una cultura digital, y que con la formación y acompañamiento adecuado cualquier organización, de cualquier tamaño puede ser digital.

Estoy convencido, y así me lo ha demostrado la experiencia previa, que la gran mayoría de las personas quieren ser buenas en su trabajo, sea cual sea este, intelectual o manual. Para forjar la idea de “empleado tóxico” también ayuda a que las anécdotas que todos oímos alguna vez son muy “literarias”, y funcionan muy bien a todos los niveles, y nos encanta contarlas. En mi experiencia personal, solo encontré dos casos de personas que realmente pasaban de todo y las anécdotas de ellos son divertidísimas…y claro, es más “comercial” hablar del tipo que finge enfermedades para irse de fiesta que de aquel que está cabreado porque la empresa no le da información suficiente.

2 casos sobre 200. En Conexión redujimos la rotación y absentismo a mínimos, el cliente estaba contentísimo y además, subimos la facturación. Entonces, ¿vale la pena hacer políticas de RRHH represivas por si nos encontramos algún tóxico o nos abrimos a lo digital? ¿Matamos moscas a cañonazos por miedo? ¿O abrimos oídos a nuestro equipo para conocer qué está pasando realmente?

Además, en el reclutamiento ponemos decenas de filtros para captar a aquellos que  se adapten a nuestra organización y a nuestros valores. Y si aún así no acertamos (porque no hay nadie infalible), siempre están las revisiones de contrato a los pocos meses.

Todos en el mismo barco: los empleados tienen un nuevo nivel de compromiso y responsabilidad. No van a heredar la empresa…porque en cierta manera, también es suya. Los empresarios no están encerrados en despachos herméticos. Oyen a su gente y les da lo que necesitan y sobre todo se preocupan de su bienestar.

Para terminar quiero apuntar algo de lo que se habla poco: ¿somos conscientes de que la Transformación Digital facilita sobremanera las relaciones y negociaciones entre sindicatos y empresas, llevándolas a otro nivel, más amable, menos “duro”, con más facilidad de llegar a acuerdos y consensos?

Ahí lo dejo 😉

 

 

 

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